Powered By Blogger

sábado, 8 de octubre de 2011

Koraina (sic)

Ayer fue el día más caluroso de este invierno extraño. Treinta grados dice el hombre del tiempo que marcó el termómetro. Camino a casa escuché a mucha gente quejarse por el calor, sobre todo a mujeres incómodas con botas y abrigos largos y lanudos. También yo estaba incómodo, pero más que el calor, a mí me molestó la cantidad de camiones betoneros estacionados por donde uno acertaba a caminar, las perforadoras sacando chispas del concreto y los infaltables bocinazos pegados e insolentes, nuevo dialecto del progreso urbano. Demasiado violento si lo comparo con lo que sonaba en mis auriculares en ese y en cualquier momento. Sin embargo, en una esquina, conocí a la chica más linda que he visto en el último tiempo. Su nombre es Koraina. Nuestro encuentro duró lo que el cambio de luz en el semáforo. Su encanto me subyugó al punto de arrodillarme y acariciar su mano. Cuando se decidió a mirarme, y tal vez adivinando que pensaba pedirle algo, junto con ofrecer lo que quedaba de una galleta, me regaló una hermosa sonrisa, quizás la más linda que le permitían sus ocho años y la parálisis cerebral, eternizando la luz roja y haciendo que olvidara por completo la inclemencia de un sol abrasador. Pensé entonces que ahí, y por unos segundos, me había sido revelado el milagro de la vida y una nueva e impensada arista de lo que para mí es la belleza…       

No hay comentarios:

Publicar un comentario