Powered By Blogger

martes, 11 de octubre de 2011

La Nueva Ola (¡Uf....otra vez!)


A raíz del desubicado y nada de caballeroso comentario del cantante nuevaolero Luis Dimas sobre la novel María José Quintanilla  -“una cantante bien gordita”- uno podría pensar muchas cosas. Por ejemplo, que el rechoncho autodenominado Rey de la Nueva Ola no tiene espejos en su casa, o que en su tiempo le faltó rodearse de mujeres para aprender a tratarlas. O que aún le pena haber pasado sin pena ni gloria como candidato de la derecha en una elección municipal, donde el apoyo popular no es mediatizado sino auténtico. También uno podría preguntarse qué diablos sostiene el discurso y la actitud siempre winner de personajes como éste. Y la verdad, la respuesta se puede encontrar a la vuelta de la esquina, o mejor dicho, en cada esquina, ocupando -por ejemplo-un espacio en el farandulero pasquín Las Ultimas Noticias (que también leo, no se crea), promoviendo en esta oportunidad una imperdible colección de la Nueva Ola, pseudo movimiento que aportó a la idiosincrasia local básicamente desde la copia y de la cual personalmente rescato a Cecilia, Buddy Richard y José Alfredo Fuentes precisamente porque su condición de autores les permitió abarcar un espectro bastante más enjundioso en el aspecto musical. Que dos de ellos ya casi no canten es otro cuento. El resto, negritas y negritos como yo o usted pero con nombre en inglés, intentando rasparle los callos a sus ídolos norteameriyanquis. El único gringo -Peter Rock- canta la nada y sus versiones -porque canciones creo que no tiene- estirando la cuerda alcanzarían para un disco.
Pero ahí están los próceres, reviviendo y saliendo del sarcófago a costa del olfato mercantil de turno y cantando insulsas melodías que nunca aportaron nada pero que sirvieron de marco a la histeria juvenil de la época. Imagino en diez años más a mis contemporáneos sacudiendo el esqueleto al ritmo de Cinema, Valija Diplomática o Engrupo y la verdad me complica. En fin.
No me parece extraño que una vez más la derecha -dueña de casi toda la prensa en Chilito- esté dándole circo al populacho en momentos que la presión y el tesón de los estudiantes tiene en jaque al gobierno. Me pueden tratar de huevón grave si quieren, pero antes den una vuelta de tuerca al asunto. La consigna parece ser: pongamos en el tapete a la juventud de otra época, la que no hacía daño y se divertía sanamente. La otra, la que ataca lo políticamente correcto precisamente por tener fundamento y razón, está condenada a permanecer proscrita.
Si llevamos esto al terreno musical -y para ubicarlos casi en la misma línea de tiempo, aunque más bien se superponen con la Nueva Ola-  uno esperaría encontrar en el quiosco de la esquina y publicitado de igual forma a la Nueva Canción y lo que personalmente denominé en su momento, la Cebolla Electrónica, pero que el respingado y fino gusto criollo bautizó como la balada cebolla, representada entre otros por Los Golpes, Los Angeles Negros, Los Galos y Los Cristales. Ambas formas musicales si constituyeron movimientos y aportaron con un contundente cancionero propio, insertándose en la historia de la música popular desde la estética. Por lo mismo, no han necesitado ser candidatos a nada para permanecer vigentes pues les basta su creación, y en su mayoría han sabido -dignidad y sentido común mediante- retirarse a sus cuarteles de invierno. A estas alturas hacen música por el placer de hacerlo simplemente, lo que se agradece. ¿Se puede entender a un Zalo Reyes sin ese antecedente directo? No pues. De su mano la cebolla entró a la televisión. Sin embargo, los precursores -Los Angeles Negros- siendo ídolos, jamás fueron invitados al Festival de Viña, situación que años más tarde aunque con mejor suerte, también vivieron Los Prisioneros. Rara la cuestión oiga, qué quiere que le diga.
Los otros artistas, como el señor Dimas, al parecer necesitan declarar cada cierto tiempo alguna cosa -cualquiera- para ser titular o portada. De otra forma nadie sabría de ellos ni volveríamos a escuchar sus versiones ñoñas de éxitos gringos o italianos. Por eso es necesario que todos esos patanes sepan que los tiempos cambiaron y que las mujeres valientes, con opinión, como la Camila Vallejo o la Coté Quintanilla no están solas, y que volveremos a reventar por twitter u otra red social cualquier intento por denostar el empuje femenino o una buena causa. Y quizás sea eso lo único bueno que ha dado este modelito económico que ya colapsó y va directo a la mierda: una generación aguerrida liderada por chicas guapas, con compromiso y opinión. Porque bien buenas que están, las dos. De seguro la venerable Gladys Marín estaría orgullosa de ambas… ¡¡Que vivan los estudiantes…y harto!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario