Mis manos dibujan y abrigan tu fria piel de porcelana, moldean una
caricia ansiosa que se pierde en el mar de tu vientre y vuelan como
torpes palomas mensajeras trayéndome tu olor a madrugada. Y mientras la
noche bosteza mirando las estrellas, ellas, esas manos que han nacido
para ti y que no se cansan de verte desnuda, peinan un sueño inquieto
que galopa en tu suspiro. Y te miro, y te deseo, y te amo una vez mas
desde mi mundo espiralico y vertiginoso que sacude sin piedad mi
existencia fatua que se amarra a tu recuerdo y a tus olores para no
perder el rumbo...


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