Es una certeza que me
gustaban la vida
y los pueblos con
vista al mar,
es un delirio
encontrarte por ahí, escondida,
mirándome sin hablar
mientras se arrastra
la vida.
Es el mar el que te
esconde,
el que te atrapa,
el que no me deja
llegar ni avanzar;
es un mundo distinto
y diletante
que se viste con la
espuma
y me arrebata el
frenesí
de no poder, de no
querer,
de no rendirme una
vez más...

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