Tu sexo huele a café
cuando a horcajadas
me enamoras,
y tu piel se me
evapora
como el atardecer…
En ese momento
eres mujer, eres ave,
eres tormento, eres
ardor
que se disfraza de
placer que huye,
que fluye entre tus
piernas
que se anudan, que me
ahogan
que no me hacen
volver.

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