Y con el paso del
tiempo,
al mirarte de lejos
y presentir de nuevo
tu tristeza
que flotaba en el
viento,
sin querer encontré
tu sonrisa
en un conchal
moribundo
de una playa perdida
en el fondo de tus
ojos.
Entonces tu pena se volvió
espuma
en cuanto la luna soltó
las cadenas
que la ataban al mar;

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