
Álbum
UNO (2015) / Autoedición
Formato:
CD y descarga on line en www.portaldisc.com
Producido
por: Andrés Silva
Diseño:
Calavera
Grabado
en La Shola Estudios
Sangre
de Toro
Felipe
Toro: voz, guitarras, coros
Johan
Pastén: bajo, coros
Andrés
Silva: batería, percusión, arreglos
Músicos
invitados:
Juan
José Aránguiz (teclados, guitarra
eléctrica, coros)
Andrés
Jeraldo (guitarra eléctrica)
Matías
Alderete (guitarra acústica)
Emanuel
Valencia (trompeta, trombón)
José
Ignacio Salazar (cuerdas)
Rodrigo
Aray (guitarra acústica,
coros)
Andrés Zará (coros)
Mistysa (coros)
Claudio
Espíndola (teclados)
Canciones
Ruta
alternativa
Carnaval
Corazón de
hierro
Sale
corriendo
Me voy de
La Chimba
Exodus
Cada día
seremos más
Dime
La jaula
de oro
Digan lo
que digan
Tu carita
Excesivas
libaciones
Puñal
liberador
Me salí
Para ganar
hay que perder
UNO es el título del debut discográfico de la agrupación Sangre de Toro
(2012), liderada por Felipe Toro, ex vocalista de El Cruce, y secundado por los
sesionistas Andrés Silva y Johan Pastén. Es decir, estamos hablando de músicos
fogueados tanto en el estudio como en el escenario y en la carretera. Todo lo
que es un power trio.
El
disco contiene un total de 15 canciones en las que es posible apreciar una
amplia gama de influencias sónicas e interpretativas que en ningún momento se
contraponen pues se ajustan al patrón del rock de viejo cuño, ese que responde
a la base guitarra-bajo-batería, aun cuando el sonido de UNO es apoyado por arreglos e instrumentos varios, entre los que
destacan trombones, trompetas, cuerdas y guitarras acústicas. Digamos entonces que
el disco debut de esta agrupación es esencialmente un muy buen disco de rock,
en tanto es altamente energético, dejando que aparezcan pequeñas pinceladas de
David Bowie, Marilyn Manson, Faith No More, Led Zeppelin, Aerosmith, Pearl Jam
y hasta el brit-pop de Suede. Incluso
en el track “Me voy de La Chimba” está el sentido telúrico que desde la batería
patentara hace más de treinta años en el rock local la banda Sol y Medianoche.
UNO es un disco que se agradece pues transita por diferentes sonoridades
sin extraviar la lógica del rock. El trabajo vocal de Felipe Toro es destacable
en tanto demuestra una evidente madurez desde su etapa en la blusera banda El
Cruce, lo que queda de manifiesto cuando en algunas canciones canta y pareciera
desgarrarse para no quedar atrás de la banda, y en otras imposta la voz
–principalmente en las notas más bajas-, otorgándole matices y nuevos colores, al
punto de hacer creer por breves instantes que hay más de un vocalista. Esto
sucede principalmente en la notable balada-rock “Sale corriendo” y en el estupendo
cover que hacen de la canción
compuesta por Manuel Alejandro y popularizada por Raphael el año 1968, “Digan
lo que digan”. Ambas canciones no debieran pasar inadvertidas en las parrillas
radiales, pues tienen los ingredientes necesarios para funcionar comercialmente
y potenciar aún más la presencia de la banda en los medios. Un detalle no menor
es que el cover que Sangre de Toro
hace de Raphael se emparenta ineludiblemente con la versión que la banda americana
Toto hace del clásico “The house of the rising sun”. Casual o premeditadamente,
ese hecho –lejos de atentar contra la propuesta de Sangre de Toro- funciona
como un parámetro que los ubica en términos de concepción sonora y la forma en
cómo ésta fue llevada al estudio de grabación.
Para
dejar en claro que no le temen a otros estilos, se atreven también con algo de
Bob Marley -“Exodus”- dotando a su disco debut de un eclecticismo que
ciertamente juega a su favor. Mérito del baterista Andrés Silva, quien desde su
papel de productor musical -en palabras del propio vocalista- es el gran
responsable del sonido del disco, pleno de sutilezas y detalles que afortunadamente
no se descubren en la primera audición, sugiriendo otras nuevas que permiten
adoptar afectivamente el trabajo de la banda, pues resulta evidente que hay
mucho cariño y respeto por su propio trabajo (presentar el CD dentro de una
carátula pensada para el formato vinilo es una prueba fehaciente de ello). Otras
canciones llamadas a destacar –aun siendo UNO
un disco muy parejo- son “Corazón de
hierro” –ya rotando en Radio Futuro desde hace un tiempo-, “Cada día seremos
más” y la mencionada “Exodus”, un verdadero hit
en potencia.
Los
textos por su parte resultan ser un complemento interesante para la música y en
general intentan dar un mensaje o interpelar al poder de turno (“Cada día
seremos más”). También hay un rescate de lo urbano-capitalino con nombres y
apellidos (Patronato, Conchalí, la Vega Central y Mapocho en “Me voy de La
Chimba”) -algo poco frecuente en el rock local-, una honesta declaración de
amante maldito en “Sale corriendo” y por supuesto, experiencias personales
puestas al servicio de buenas melodías.
En
momentos en que la escena del rock local aparece cuestionada en términos
creativos y de presencia en los medios ante la arremetida de otros géneros
musicales -particularmente la llamada “nueva cumbia chilena”-, y cuando el
concepto de “banda tributo” está absolutamente instalado, vigente y con altos
niveles de convocatoria, bien vale la pena reparar en la buena factura del
trabajo realizado por agrupaciones como Weichafe, Kuervos del Sur y Sangre de Toro,
que a punta de canciones bien construidas y una sólida puesta en escena están
demostrando desde hace tiempo que existen público y espacios para el viejo
rock, el de toda la vida. Ese que se disfruta con una buena cerveza fría.
ArayaAlfaro
Musicólogo
UAH


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