Los 21 años de Akineton Retard
Octubre 22 del 2016
Espacio Matucana 100
21 horas
Si algo nunca deja de sorprender –y es un agrado
constatarlo- es el hecho de asistir a una presentación donde queda de
manifiesto que músicos y público se merecen. En ese contexto, Akineton Retard
resultó ser el pasado fin de semana una agradable y energética experiencia
sonora que se desarrolló en un marco adecuado en términos espaciales y de público.
Teloneados por Solteronas en Escabeche –agrupación que mostró muy poco conceptual
y musicalmente para llevar 18 años en escena- lo primero que uno puede inferir como público,
es que AR claramente es una banda que amerita ser vista y disfrutada en directo.
Si no existiera una adecuada producción musical probablemente su propuesta
sónica se vería –en el disco- seriamente afectada (evidentemente esto es una
impresión porque no he escuchado registro de su música).
Musicalmente, lo mostrado por AR el pasado sábado refleja
el mejor sonido del soul y el funky de los años 60 y 70, y por momentos remiten
al groove de Maceo Parker, Average
White Band y Tower of Power entre otras súper bandas que basan su propuesta en
el sonido de los bronces y una potente base rítmica. Definitivamente –a nivel
local- hay una influencia de Fulano en términos de texturas, métrica, uso de
secuencias y de la forma en que incorporan la voz –procesada por medio de la reverb entre otros efectos- como un
instrumento más, instancia que los emparenta con propuestas vanguardistas en su
momento como los propios Electrodomésticos. Si existe una “letra de canción”, ésta
se instala desde la sonoridad y está puesta definitivamente al servicio de la música.
AR demuestra en todo momento un manejo evidente de un lenguaje y de los matices
necesarios para generar distintos climas y texturas. Como consecuencia de ello,
la extensión de los “temas” no molesta, aun cuando varios de ellos escapan
definitivamente al formato canción, sobrepasando los cinco o seis minutos.
Desde el punto de vista de lo performativo se
notan los 21 años que están cumpliendo, en tanto –y esto es importantísimo- es
una agrupación que esencialmente la pasa muy bien sobre el escenario; hay
comunicación entre las distintas secciones (vientos, percusión) y tienen en
Petra das Petren –saxo barítono- un punto alto que curiosamente contrasta con Vicente
García Huidobro -líder natural de la agrupación-, y que destaca poco en el
sonido total de la banda (aunque esto probablemente se deba a la mezcla de los
instrumentos hacia el público). Esto no es un tema menor si consideramos que
ejecuta el único instrumento armónico de la banda. De hecho, me parece que la construcción
de los temas definitivamente permite pasajes para un mayor lucimiento de la
guitarra aún como elemento rítmico (Carlos Alomar es un excelente referente a
la hora de consignar un guitarrista rítmico que construye interesantes líneas
melódicas sin necesidad de “solear”). En resumen, el regreso de AR resultó ser la
puesta en valor de una propuesta sólida, de una banda con mucho oficio y que
amerita más de una tocata para –esencial y simplemente- pasarlo bien
escuchándola.
ArayaAlfaro
Musicólogo UAH

Junto con agradecer esta interesante crónica de este combo nacional, sólo me permito sugerir una enmienda para el primer párrafo. Donde dice "Akineton Retard", sugiero reemplazarlo por "Akinetón Retard (en adelante AR)".
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