Recuerdos
Te recuerdo
como el otoño
que no alcanzó a vestirse de rojo,
como los gemidos
que en soledad
tantas veces me regalaste
dejándolos escapar de tus labios
hasta tocarme a la distancia
para que los acallara
con un beso húmedo
en el silencio de la noche,
en medio de un sueño inquieto
que desaparecía con el vuelo
del primer gorrión de la mañana,
cuando al despertar volvías
convertida en un puñado de palabras
que desparramaba en el primer papel
que encontraba
mientras te buscaba para olerte
en las rosas del jardín de nuestra casa
que no era nuestra...
Cuando yo muera
Cuando yo muera
podrán entrar todos y todas
a mi habitación imaginaria.
Entonces habrán conocido un camino,
los olores que me acunan,
la música que me duerme
y los libros que me cuidan
y alejan de lo que no quiero.
Podrán escuchar el canto de los queltehues
bordeando el lecho del río
que antes era río
surcando la noche cálida
mientras oculto mi llanto bajo la almohada.
Podrán embriagarse
con el olor del café
recién destilado
y deleitarse con las portadas de discos
detenidos en el tiempo.
Dvorak, Santana, Janacek, Bach,
Deep Purple y el Festival de San Remo
entre muchos otros
podrán contar y cantar
lo que pienso, lo que escribo
lo que dibujo
mientras respiro, mientras camino
en esta tarde de mis días.
Cuando yo muera
estas paredes
contarán tantas historias
como sueños tuve.
Cuando muera
lentamente y de una en una
las cuerdas de la guitarra
colgada en la pared desafinarán,
y será ésa mi propia letanía,
un pobre remedo lacrimoso.
Cuando muera
no me iré a ningún planeta ni bar
porque ya estuve en todos;
cuando muera nadie se dará cuenta,
cuando yo muera nadie cerrará la puerta,
cuando muera
simplemente habré muerto.

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