En defensa propia
En mi defensa puedo argumentar
que no vine porque quise,
sino más bien
por una necesidad imperiosa
de poder volar,
de mirar lo mismo de siempre
pero de un modo distinto.
En mi defensa puedo señalar
que cuando dije puedo
quise decir quiero,
cuando dije tú quise decir todo lo tuyo,
todos los días, siempre;
que quise decir vuelo en vez de sonrisa
y eternidad por decir vida.
En mi defensa puedo decir
que me arañaron el alma
sin darme yo cuenta
pues llovía mientras lloraba
y a lo lejos alguien cantaba,
invitándome a elevar mis alas.
En defensa propia huí,
en defensa propia sólo escuché,
en defensa propia me desnudé
y en el silencio de mis noches te amé
para no incomodar, para dejarte ir
y poder seguir.
En mi defensa puedo argumentar
que desconozco ser quien soy;
en mi defensa digo
que fue en la poesía de tus labios
donde encontré la muerte eterna
que sabía a fruta del estío regada por la llovizna
y acunada por el sol de la quebrada
donde nunca estuve
para escuchar el canto de gorriones en bandada.
En mi defensa digo
que cuando intenté huir
me quedé enredado en tu sonrisa
y que abrazados durmiendo
viajamos hasta el fin...
FIN

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