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martes, 13 de febrero de 2024


En defensa propia 


En mi defensa puedo argumentar

que no vine porque quise,

sino más bien 

por una necesidad imperiosa 

de poder volar,

de mirar lo mismo de siempre

pero de un modo distinto.

En mi defensa puedo señalar

que cuando dije puedo

quise decir quiero,

cuando dije tú quise decir todo lo tuyo,

todos los días, siempre;

que quise decir vuelo en vez de sonrisa

y eternidad por decir vida.

En mi defensa puedo decir

que me arañaron el alma

sin darme yo cuenta 

pues llovía mientras lloraba

y a lo lejos alguien cantaba,

invitándome a elevar mis alas.

En defensa propia huí,

en defensa propia sólo escuché,

en defensa propia me desnudé 

y en el silencio de mis noches te amé

para no incomodar, para dejarte ir

y poder seguir.

En mi defensa puedo argumentar

que desconozco ser quien soy;

en mi defensa digo

que fue en la poesía de tus labios

donde encontré la muerte eterna

que sabía a fruta del estío regada por la llovizna

y acunada por el sol de la quebrada

donde nunca estuve

para escuchar el canto de gorriones en bandada.

En mi defensa digo

que cuando intenté huir

me quedé enredado en tu sonrisa

y que abrazados durmiendo

viajamos hasta el fin...


FIN  

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