Ni flores, ni amores...tal vez sí
Me gustaría comprar flores para mi amor
pero no tengo un amor,
también quisiera llegar a casa
y tirarme en mi cama a descansar
un millón de horas,
pero no tengo tiempo
y tampoco cama,
apenas un camastro maloliente...
Ésa es la realidad, mi realidad
pero deberé mentir,
es lo más probable
pues la rubia de neón
sentada al final de la barra
ha encendido seductoramente los motores
enardecidos por los tres o cuatro guisquis
que me he echado encima...
Tal vez deba finalmente comprar flores,
quizás la rubia al final de la barra
sea mi amor eterno por esta noche,
quizás pueda transformar mi camastro
en un tálamo de nubes
y sea ella mi hermosa Juno,
quizás su entrepierna sea el cielo
teñido de violeta
y su vientre el volcán
que cenice mi existencia...

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